29 de enero de 2012

En el fin del mundo

Perdonad por haber estado tantísimo tiempo ausente, he tenido que poner en orden mi vida, y ya casi está ordenada.


En el fin del mundo,
sin mis tres veleros que me guían,
sucumbiré, antes de que acabe el día.

Pero si el sucumbir significa rendirse,
ten por seguro que seguiré insistiendo.
Aunque manos y pies me destroce,
nada es comparable a teneros enfrente.

Pero si por mucho a mi pesar,
sucumbo en el camino,
dejad una rosa en donde yo me rindo.

No derrameis lágrimas ni llantos de agonía,
porque yo desde el fin del mundo,
os visitaré cada día.

Mark Welling Poema # 1

Fdo: El chico que sueña con tus besos.

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